Ya es antigua y célebre la frase que se atribuye al marqués arruinado cuando su administrador le dice que no puede gastar más dinero porque está en la bancarrota:
- Pues suprímase el chocolate del loro.
Eso, que no pasa de ser una gracieta, se está haciendo realidad en Estado Unidos donde, según se puede leer en periódicos del país, cada vez son más frecuentes los abandonos de las mascotas familiares o su entrega a refugios caritativos ante la falta de liquidez de sus dueños para poder atender la necesidades básicas de su alimentación.
En fin, una lástima.

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