Si deseas comprar un coche, lo más normal es acudir a la financiación tradicional que, habitualmente, la propia marca te ofrecerá a través de su financiera.
No obstante, habrás escuchado desde hace algún tiempo que se está ofreciendo un nuevo modelo de financiación ligeramente diferente; funciona de manera muy similar, pero la diferencia básica con la financiación tradicional es que al final del plazo vence también una cuota final reservada. En muchos casos puede tratarse de una cuarta parte o hasta de la mitad del precio de compra total. La ventaja es que las cuotas ya pagadas son, habitualmente, más bajas.
Normalmente se tienen varias opciones:
1. Pagar la cuota final para tener el conche en total propiedad.
2. Negociar una financiación final con otras cuotas mensuales.
3. Devolver el coche al concesionario.

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