Andan los bancos con la mosca detrás de la oreja por el asunto ese de las hipotecas basuras. Bueno, ellos y nosotros que, sí o sí, terminaremos pagando sus equivocaciones o la agresividad sin límite de los ejecutivos al frente de algunas inversiones de esas instituciones.
El caso es que el Santander, en su voracidad insaciable, quiere ahora captar en torno a cincuenta mil clientes nuevos, robándolos a otras entidades, a base de ofertarles un crédito hipotecario a muy buenas condiciones. Eso sí: debes tener una antigüedad de seis años con tu anterior hipoteca, presentar todos los documentos apropiados y no tener pufos.
En fin, así hasta yo le presto a quien me lo pida.

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