3. Microeconomía: salario, ahorro (II)
Por tal motivo en la economía familiar, cuando apenas la pareja empieza a formar vida común, deben percatarse de la enorme importancia de la planificación familiar, y no solamente en la cuestión educacional sino en todo el entorno: vivienda, comida, vestido, etc.
Cada vez las viviendas son mas pequeñas y la comida más escasa, por eso -como decíamos en la clase anterior- la economía familiar existe desde que venimos a este mundo y en ella nos desarrollamos hasta que morimos.
Para realizar nuestro presupuesto familiar -más adelante hablaremos de como estructurarlo- podemos tomar en cuenta la manera en que se nos pague: mensual, quincenal o semanal, para de esta manera separar los compromisos de la casa -tomando en cuenta las fechas que tenemos para liquidar dichos compromisos-, y preguntando a todos los miembros de la familia qué eventualidades tienen que afrontar.
Como mínimo nos deben avisar los hijos con quince días antes de que llegue la repartición de dicho dinero, ya que el presupuesto de la quincena del día 14 de mayo de tal año lo elaboré el catorce de abril de ese mismo año.
Pero recuerden la palabra clave: flexibilidad.
En este mes se pueden presentar eventos inesperados como enfermedades, tareas extraordinarias, etc., pero nunca bodas o bautizos inesperados que serían imposibles de satisfacer aunque no los hayan comunicado con treinta días de anticipación.
Este tipo de compromisos familiares deben ser avisados por consideración como mínimo seis meses, y digo mínimo tomando en cuenta las economías que existen en nuestros países de origen, que son tan volátiles.
Antiguamente con un salario, cuando se venía un cumpleaños se debían afrontar todos los regalos. Hoy en día, en cambio, se deben concientizar tanto los padres como los hijos de que si quieren regalos por cada miembro van a ser más significativos que suntuosos, o en su defecto se une lo presupuestado para pagar el pastel, un regalo familiar y si llega alcanzar una pequeña reunión.
Si va a ser dirigida para adolescentes o jóvenes, que ya están más concientes del poder adquisitivo, se les puede sugerir que si se quieren juntar todos lleven algo para la reunión aunque sea poquito, y después todos debemos ayudar en levantar la casa.
Porque ese es otro asunto.